63

1342 Words

Los días pasaban con un ritmo distinto ahora. Las tomas, los llantos y las pequeñas siestas marcaban el reloj de Mina. Aun así, en medio de ese caos dulce, ella comenzó a hacer espacio para lo suyo. Una tarde, mientras su hija dormía y la casa estaba en silencio, Mina bajó a la habitación que habían acondicionado como estudio. Era la misma donde Lysander había instalado antes algunos equipos, aunque ahora, ella la había reclamado como suya: una mesa larga, maniquíes, telas, blocs de dibujo, lápices y tazas de café olvidadas. Frente al papel en blanco, su mano tembló por un segundo. Tomó un lápiz. Lo apoyó. Y se detuvo. Respiró hondo. Y comenzó a dibujar. Primero fue una silueta, luego una idea, una textura mental, una sensación. No buscaba perfección, solo volver a habitar esa parte d

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD