POV Odette No era la primera vez. Froy siempre venía cuando le daba la gana; no importaba cuántas veces acordáramos una hora para salir, él siempre llegaba cuando quería. Esta vez, incluso pensando en que le daría una lección, me preparé tarde, pero aun así él llegó más tarde. Y cuando lo hizo, en lugar de disculparse o comportarse como un caballero, actuó como de costumbre. Y para acabar, me comparó con la esposa de mi hermano. Sin embargo, no me sorprendió. No importaba cuánto me esforzara, cuánto me maquillara o cuánto tolerara; para él siempre habría una mujer mejor que yo. A veces, honestamente, ni siquiera sé qué hacía con él. Pero entonces recordé las palabras de mi madre. “Tu único logro es que ese hombre se haya fijado en ti. Mírate, no tienes ni gracia. ¿Crees que otro hombre

