Si las cosas fueran fáciles, mi no sería lo que es ahora. Siempre hay algo que se interpone en mi felicidad. Ingrid sigue enfrascada en una búsqueda que a mí ya se me está haciendo larga. Llevo días sin practicar nada de magia. Tengo miedo que el libro se alimente de mi. Tampoco sabemos quién me vínculo a ese maldito libro, aunque el porque es más que evidentemente. Me entristece la sola idea de no volver a usar mi magia. Pero por si acaso tengo que hacerme a la idea. Evan sigue empeñado en enseñarme a pelear y a ponerme en forma. Cómo novio es un amor, pero como entrenador es el puto demonio. No sé cansa nunca, me regaña, me grita, en serio estoy empezando a creer que tiene un trastorno de personalidad. Eso o en otra vida fue preparador físico. Al fin he podido quitarme de encima un

