Es muy estúpido, pero me sentía como una tonta y feliz cuando estaba a su lado. Estar con Neil era tan reconfortante, excitante, un delicioso jarabe de chocolate que deseabas comer lentamente y a escondida sin querer compartirlo con nadie. ¿Era extraño sentirse así? A su lado sonreía, me olvidaba de mi familia, de mis problemas, solo éramos él con su actitud arrogante y yo que siempre me reía de sus tonterías. No solo eso, al pasar los días me di cuenta que vivir en esta casa era algo que me gustaba. Me adapte y me enamore de la falsa rutina que tenían todos en el lugar, el como siempre había risas y peleas y luego mas risas. Creo que así era como se sentía una verdadera familia, personas que convivían contigo y a pesar de las diferencias tu conseguías ir adelante de manera armoniosa. -
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