Miró al cielo y se persignó, acto seguido, se arrodilló sobre la arena, tendió el capote frente a ella, sosteniéndolo a nivel del ombligo. Se preparó para recibir a un novillo de 230 kilos, de pelaje n***o azabache, de cuernos ligeramente largos y puntiagudos. El sexto de la tarde. Su debut, de por sí, se dio de una forma muy apresurada. Rafael hizo un par de llamadas y convenció a los encargados del evento, de incluir a Morante en su programa. Al fin y al cabo, accedieron porque era una novillada de exposición, creyendo en la recomendación de Villanueva, y a la vez, en la palabra de Lionel Sánchez, quien también llamó a los organizadores para contarles maravillas respecto al chico debutante. La única condición de los organizadores, era que debía ser el último participante de la tarde. Er

