Ella estaba feliz y enamorada cada día más que el anterior, hablando con su esposo de las ganas que tenía de enseñar el proyecto para volver a casa por fin con sus pequeños, pero poco pensaba que de un momento a otro esa posibilidad se volvería muy lejana. Lo último que recordaba era ser metida a la fuerza en un coche y como una mano le tapó la nariz y la boca haciendo que perdiera la consciencia en un instante. Cuando despertó ella ya estaba a oscuras tendida sobre una pequeña cama de muelles que sonaba a cada pequeño movimiento que hacía. Algo metálico y fuerte le rodeaba el pie hasta el momento causándole dolor al moverlo y el olor a humedad era muy palpable a su alrededor, nada más podría decir hasta el momento porque no había ningún pequeño destello de luz en ningún lugar. — ¡Hola

