6. UNA EXTRAÑA SENSACIÓN

1612 Words
Keyra estaba confundida de lo que sucedía, no podía comprender que ese hombre apareciera ante sus ojos en ese lugar, en ese pais, en su otra vida otra vez, y sobre todo haciéndose pasar por el Señor Andrews (como si fuera esposo). Cada cosa que él decía o hacía en ese momento, la dejaba en un estado de shock severo. Cuándo de pronto se da cuenta que él comienza a dar a relucir su hostil naturaleza y antes de que dijera palabras más grotescas, despertó de su estupefacción deteniéndolo y sosteniéndolo de la mano, lo llevó hasta afuera a un lugar desolado detrás del aula. Mientras lo llevaba su mente era un caos de hecho, escuchar esas palabras de su boca le heló la sangre por completo, ¿Él ya sabe su secreto? Por su puesto que no, se negaba a sí misma, eso podría ser imposible. ¿Pero cómo sabia su nuevo apellido? Por consiguiente intuyó de inmediato que de seguro como siempre...con sus juegos sucios, la investigó. Entonces cuando ellos se detienen, ella lo suelta con desprecio. Keyra aún de espaldas, da un enorme resoplido y voltea con un rostro que reflejaba entre amargura e impotencia. – ¿Puedes decirme que es lo que estás haciendo? ¿Qué haces aquí? ¿No te bastó burlarte ese día de mí que ahora vienes hasta donde me encuentro a molestarme? Ella no entendía su comportamiento, tantos años no tuvo interés en buscarla, ni en hablarle entonces ¿Por qué ahora? ¿Por qué aparecer otra vez delante de sus ojos y fastidiarla? ¿Qué es lo que quería? Por otro lado, Ren, tampoco comprendía el comportamiento de esa mujer, ¿Qué le sucedía? Él solo trataba de ayudar, pero ella reaccionaba como el mismo diablo ante él. Con el rostro impactado se expresa un poco avergonzado. –Señora Andrews disculpe mi impertinencia, pero… – ¿Otra vez vas a tratarme como si fuera una completa desconocida? – Keyra cansada de ver su actitud estúpida, decidió mejor dejarlo así y retirarse. Por lo tanto, ella dice antes de voltearse para irse – NO VUELVA NUNCA MÁS. – y siguió su camino, pero Ren recorriendo los pasos de ella, la sostuvo inmediatamente del brazo y la VOLTEÓ en un solo jalón. Y sosteniéndola de los hombros, fijándola directamente a los ojos mientras ella se encontraba anonadada de aquel imprevisto movimiento. Le dijo. – Lo sabía. ¿Usted me conoce verdad? Keyra se impresionó a sus palabras, parecía ser serio con lo que decía. Ella comenzó a desmoronarse. –Basta… Ren, por favor… no juegues conmigo más y déjame en paz. Ren al escuchar su voz entre cortada y ver sus ojos llorosos, le hizo soltarla, sintió un punzón incluso más fuerte que los de antes. Su rostro de tristeza de esa mujer indescriptible le hacia sentir mal, por consiguiente, Keyra ni bien es liberada de sus manos se fué sin decir más secándose las lágrimas. El se quedó parado como alma en pena, no sabia que cosa le sucedía por dentro, junto con ello le vino unos fuertes dolores de cabeza que en un segundo se sostuvo con las dos manos. Pequeños recuerdos borrosos pasaban veloces por su mente como una película, el dolor cada vez era intenso, que incluso se dobló en cuclillas mientras le caía una lágrima de sus ojos a tan fuerte sensación. – ¿Señor se encuentra bien? – apareció Ana que se preocupó al verlo de esa forma y acercándose le toco el hombro. – necesita que llame a una ambulancia? ¿Se siente muy mal? –No, gracias. – respondió aún en su posición. Ana había visto toda la escena desde que Keyra salió de la mano con ese señor desconocido, entonces a escondidas los estuvo observando desde lejos pero no sabia quién era él, pues desde su posición no lograba a escuchar nada, pero lo que ella no se había percatado era que el pequeño Miquel estaba detrás de ella, que al darse cuenta de la posición del curioso señor se acercó. –Señor … – su vocecita los sorprendió a ambos. Miquel se le acercó y como Ren estaba en su tamaño, le palmoteó su cabeza y dijo – todo esta bien… no estés triste – y de pronto lo abrazo – mamá dice que no es bonito cuando uno se siente enfermo o triste y que un abrazo te da energía – Ren sólo se quedo quieto a tales palabras y a tan cálido abrazo de aquel pequeño – por eso yo le estoy dando mi energía señor de los lentes bonitos, así que sánese y sonría. Por alguna razón esas palabras y ese abrazo, lo conmovió en segundos no pudo contener botar más lágrimas, él también lo abrazo y exclamó. – Gracias Miquel, eres un muchacho muy lindo. Por tu nombre y tu forma de ser, me hace recordar a alguien. – ¿A quién señor? – responde el pequeño aun entrelazado. – A mi hermano… – ¿De verdad? – él se desprende y mira Ren – ¿Tiene un hermano que se llama como yo? – Sí… – Ren sonríe asentando la cabeza. – ¡Qué lindo…! mándele mis saludos. – Ren no podía decirle que su hermano había fallecido, quizás eso le pondría triste al niño que aún no comprendía bien de esas cosas. –Está bien, lo haré. – Respondió tocado. Ana estaba impactada de lo que veía, era tan conmovedor, ellos por alguna razón se veían muy conectados ¿Quién era ese hombre? Se preguntaba, cuando de repente apareció otra vez Keyra detrás de ellos, pues había ido a buscar a Miquel para irse a casa, pero las otras profesoras le dijeron que se había por esa dirección entonces al llegar y ver esa escena. Su corazón casi se le sale de la boca sus ojos se inundaron otra vez, no sabía que decir, no sabía las claras intenciones de ese hombre, ¿Acaso de verdad sabe la verdad? Se volvió a preguntar con el fuerte apretón de pecho que la consumía. Ella se harto de los juegos de ese tipo entonces se dió a relucir enojada. – ¡Miquel! – Llamó y él volteando corrió hacia ella. –Mamá... – ella hizo una sonrisa forzosa y lo sostuvo de su mano. – Mami él es el señor de los lentes bonitos. Miquel le había comentado a su mamá sobre ello, cuando ella se percató de aquellos lentes desconocidos que contenía el niño aquella vez que regresaron a casa en París, entonces ¿Era él? ¿Tantas coincidencias podría ver? ¿ Él sospechará que es su hijo?, los nervios la invadieron y quiso salir de ahí corriendo. Pero se mostró fuerte, y con unas palabras firmes y severas se fué del lugar. – No vuelvas a aparecer delante de mí, ni de mi hijo. – fue su última advertencia. …… [Ren] Después de esa extraña sensación no me pude recomponer, sentía algo en mí que no me hacia sentir bien. Definitivamente esa mujer me conocía y parece ser que yo también, me sentí mal al ver cómo me miraba, con ese rostro de desprecio combinado con tristeza. Me odia... de hecho que me odia, pero ¿Qué le hice? Mi cabeza era un volcán. ¿Qué significaba todo ésto? Por ese día me fuí a hospedar a un Hotel, me relajé bajo la ducha por unos minutos, alcé la vista hacia arriba mientras el agua recorría cada musculatura de mi cuerpo, cierro lo ojos y una escena se me cruza por la mente... Nos encontrábamos de igual forma en la ducha pero todo era oscuro y una silueta al improviso aparece delante de mi, toca mi torso acariciándolo ligeramente, para luego suavemente acomodar su mano a mi cuello y con ello acercarme hacia ella con firmeza dándome un fogoso beso. Esas escenas de mi mente hacen que mi m*****o se endurezca, inevitablemente lo comienzo a masajear, mientras con mis ojos cerrados pasaba cada acción que hacía con esa mujer. La sostengo entre mis brazos y juntando su cuerpo con el mío siento sus senos entre mi pecho y abdomen, ella es pequeña, pero tiene un esbelto y contorneado cuerpo. Nuestras lenguas danzan con desenfreno mientras el agua nos caía encima, suelto su coleta dejando caer su largo cabello y sostengo su rostro con mi mano, la fijo sabiendo que su rostro está ahí y ataco con otro beso candente, ésta sensación de oscuridad nos excitaba aún más, nuestros sentidos se volvían mas agudos. Comienzo palpar la llave de la ducha en nuestro transcurso demente y hallándola lo cierro. Me canso de estar así, y la deseo… deseaba entrar dentro de ella, entonces la sostengo entre mis brazos la apoyo a la pared y cargándola, sostengo sus piernas firmemente y ella las entrelaza en mi cadera entrando así en la gloria de su ser, nos movemos en un agitado y deleitoso vaivén. Su respiración, mi respiración roza maravillosamente nuestra piel, estábamos intensos y quería mucho más, de lo lento que íbamos comenzamos a acelerar, sus gemidos eran melodías y junto con los míos formábamos un fogoso recital. “si… más rápido” siento su voz… “ Ren…” yo me aferro enrollando su cuerpo y embisto con potencia hasta llegar al punto de contraernos al mismo tiempo, tanto en mi mente como en mi presente. Pero de pronto“ Te amo KEYRA” digo a esa mujer en mi mente. Abro los ojos de inmediato y reaccióno a mi realidad “KEYRA” ¿Quién es Keyra?
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