POV DE DEMIÁN Me sentí sofocado aun cuando el viento soplaba con fuerza. La mirada de Claudia sobre mí me ponía nervioso; esa niña tenía unos ojos cenizos preciosos que deslumbraban con solo mirarla. Cuando preguntó si nos conocíamos, vi a su padre flaquear y decidí dar una solución. Rogelio me contó que Claudia aún no superaba la muerte de su madre; hablar sobre eso le lastimaría nuevamente. Por eso inventé esa mentira, aunque no era mi fuerte mentir. La vi dudar, pero al menos logré que no siguiera insistiendo. Después del almuerzo, el señor Maldonado se alejó con su hijo y yo me puse tenso con la mirada de esa adolescente. Por primera vez en mi vida no podía mirar a alguien a los ojos; de reojo la veía mirarme detenidamente. Me dieron ganas de levantarme para seguir al señor Maldonad

