POV DE DEMIÁN Mi corazón se desgarró cuando me mostré frívolo con ella, pero era la única forma de mantenerla lejos de mí. Tratarla con indiferencia me resultó y lo aplicaría de ahora en adelante. Llegué a casa y me encerré en la habitación. Revisaba la revista en la cual había fotos de sus 15 años; se veía tan feliz abrazada a su madre. Me estaba volviendo loco, el corazón lo tenía oprimido. Bajé al escuchar el llamado de mi tía. —Demián... —Dime, tía. —Te llaman. —¿Quién? —Es Claudia, dice que no entiende algo de física. “¿Física?” Pero si ni siquiera le he dejado tareas, pensé para mis adentros. Entregó el teléfono en mi mano y subí. Suspiré antes de hablar. —¡Hola! —Profesor Demián. —¿Por qué me llama? —¿Por qué usted no me quiere hablar y me trata con indiferencia? —Activa

