24 Elizabeth entró a la sala, y se sentó junto a Sydney. —Hola, Wes. Por Dios, todavía te ves igual que hace dieciocho años. Solo un poco de cabello gris a los lados. Wes le respondió con una débil sonrisa. —Sra. Grey. Lamento enterarme de su accidente. —Gracias. Pero si puedo ser un poco filosófica por un momento. Algunas cosas suceden por una razón. Estoy comenzando a creer que este accidente fue providencial. Como lo fue que Sydney decidiera mudarse de vuelta a Stoney Creek. —¿A qué te refieres, Nan? —preguntó Sydney. —Que si no fuera por todo lo que ha sucedido en los últimos dos meses, ninguno de nosotros estaría sentado hoy aquí. Y de verdad créanme, ya es hora. Sydney tomó la mano de Nan. —¿Cuánto escuchaste de nuestra conversación? —Todo. Me despertó el timbre. No

