–No se preocupe señor–Dijo López mientras que García asentía con firmeza. Deje todo en sus manos para dirigirme hasta el auto y subir, en cuanto lo hice llame a Martin. –Hola carnal–responde. –Martin,... ¿Ya está todo listo?–pregunté con cautela, al mismo tiempo que enroscaba mis puños. –Si hermano, ya está todo listo, ¿Dónde estás?. –Estoy en la mansión. –Perfecto, ya encontré en dónde está hospedado Armin–avisa riendo a través de la llamada. –Muy bien, envíame la dirección para llegar. De inmediato llegó la tan anhelada dirección y una sonrisa se dibujo en mi rostro, no veo la hora de romperle los hueso al estúpido de Armin, nadie…pero nadie…toca a mi mujer. Media Hora después... Llegué a la dirección y veo a Martin sentado en un banco esperando. Estacione mi auto, en una esqu

