Mientras hablamos, Yusuf se despierta, de manera rápida Mary sale de la habitación no sin antes susurrar. –Estoy en tus manos. Le dí las sopas a Yusuf, pensé que estaban mal hechas pero no, al contrario él las devoró con delicia. –Mi vida, ¿qué hablabas con mi hermana?–que chismoso. –Ella vino a pedirme un favor, el cual quiero ayudarle. Los ojos de Yusuf se abrieron como plato y preguntó. –¿Cómo cuál?-Su mirada es fija y eso no me está gustando. –Me pidió trabajar en el club. –Amor, es un lugar muy peligroso para ti. –Pero iré–aseguro. –Te dije que no–me miró con desaprobación. –Entonces no me casaré contigo–Dije de mala gana, si él pone sus leyes yo también pongo las mías. Él suspiró y respondió. –Emily, está bien, pero ojo, si irás te enviaré diez escoltas que te acompañar

