El corazón de Emma latía con fuerza mientras tomaba la decisión de huir nuevamente. El miedo la envolvía, pero el amor por Brenda era más grande que cualquier temor que pudiera sentir. Había pasado años alejándose de la oscuridad que Elijah representaba, pero ahora las amenazas se volvían más cercanas, más reales. Si podía alejarse lo suficiente, tal vez podría proteger a su hija, y esa era su única prioridad. Durante los días siguientes, Emma comenzó a hacer planes discretos. Con la ayuda de Raúl y Katerina, buscó opciones para un nuevo lugar donde pudiera vivir tranquila, alejada de la sombra de Elijah. Pensaba en mudarse a otro país, uno lo suficientemente alejado como para desaparecer por completo. María, su fiel sirvienta y amiga, ya había comenzado a empacar algunas pertenencias e

