El macho enterró su pene más profundo en la boca del joven...tomó sus pequeñas orejas descubiertas de entre su cabello rapado y simuló el movimiento de penetración hundiendo su pene cada vez más profundo. El joven intentó contener la creciente arcada y lágrimas saltaron de sus ojos sin poder contenerlo. Sabía que eso solo cebaría más al macho adulto. Y así fue, embravecido de verlo llorar sus embestidas alcanzaron un in crescendo brutal hasta derramarse en su garganta. Su m*****o aumentado de tamaño fue extraído de la garganta del muchacho mientras su leche en cataratas salpicaba su cara, sus ojos, su frente y sus labios. Al macho adulto parecía darle un enorme placer eso y el más pequeño había aprendido desde muy joven que cuánto menos se rebelara mejor sería para él. Cualquier atisbo

