Cuando se recuperó del golpe, la furia del lobo se apoderó de Viktor que atravesó con rapidez la distancia que los separaba... pero cuando quiso ir a por ella no pudo. Sintió un choque. Algo que lo detenía. Había un campo invisible que la protegía. Estaba como en una especie de burbuja que no se veía a simple vista, era como de energía. Ada no entendía muy bien del todo lo que había pasado pero se frotó su muñecas y se acurrucó abrazando sus piernas. Se dió cuenta que su entrepierna estaba bañada en sangre. Maldita bestia, pensó mientras se limpiaba con el dorso de las manos las lágrimas. — ¿QUE CARAJOS ES ESTO? — le gritó la bestia en forma humana. —¡ TE DIJE QUE ME LASTIMABAS Y NO PARASTE! Viktor quiso atravesar otra vez el campo pero le daba una descarga cada vez que lo intentaba.

