La gente, los changers lobos más precisamente, las observaban con recelo pero con más respeto que antes ahora que Ada tenía a Leona a su lado. Mientras la joven doctora le mostraba las instalaciones, ella podía sentir sus miradas que eran más respetuosas que antes. Al menos ninguno mostraba abiertamente su aversión a la intrusión de esa humana a su guarida de changers lobos. — Y esto es el Kinder — le dijo desde la puerta de una zona vidriada dónde cachorros en forma de lobo y otros en forma de humanos correteaban rodeados de juguetes y con pizarrones dónde otros dibujaban. Era una imagen adorable. — Ohhh — dijo ella casi pegando se nariz en la ventana de vidrio. A Ada se le daban bien los niños y le gustaban. Las dos cuidadoras miraron con curiosidad a Leona y una de ellas, la más dom

