El silencio duró exactamente tres días, tres días de infierno puro donde no dormí ni mierda. Tres días donde el país entero me destrozó en portadas sucias, programas matutinos con presentadores sonriendo falso, r************* escupiendo veneno como si yo fuera el peor criminal del mundo. Tres días donde Isabella se creyó victoriosa de verdad, paseándose como mártir perfecta, dando entrevistas con lágrimas ensayadas que caían justo a tiempo y voz quebrada que convencía a los idiotas. Tres días de aguantar la rabia quemando por dentro… porque al cuarto, ataqué sin piedad. Entré a la sala de juntas con mi abogado Marcus, el jefe legal del consorcio y el detective privado Frank. La puerta se cerró con golpe seco, nadie más entra. Esto no era un espectáculo para cámaras. Era una ejecución

