Capítulo 37: Ecos que no se callan

1242 Words

--- Sebastián Pasaron días desde la galería. Días normales por fuera. Un infierno por dentro. Nueva York seguía funcionando como siempre: taxis amarillos, gente con prisa, reuniones inútiles, contratos firmados sin leer dos veces. Yo también funcionaba. O al menos eso creían. Pero Lía… Lía no se fue. No volvió a aparecer, no llamó, no escribió, no dio señales. Y aun así estaba en todos lados. En el vapor del café de la mañana. En el reflejo de los vidrios del edificio. En el silencio incómodo antes de dormir. En el restaurante había sido un golpe seco. Inesperado. Ahora era otra cosa. Era eco. Y los ecos no se apagan fácil. En la oficina intenté concentrarme. Reunión tras reunión. Directores hablando de cifras, de expansión, de mercados. Yo asentía, hacía preguntas inteligente

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD