Capítulo 15: Sebastian – Dudas y Revelaciones*

1390 Words
Varios días después del caos en la suite, me pongo en contacto con mi abogado de confianza para avanzar el divorcio. Isabella forza mucho con el tema de la prostituta que me busqué en Ámsterdam, pero ella ya tiene que entender que no la amo, que no me interesa como mujer. Amo es a Lia. Los días siguientes son un infierno de llamadas y reuniones secretas. El abogado Marcus me cita en su oficina de Londres, un lugar con paredes de madera oscura y vistas al Támesis gris. —Sebastian, esto es guerra —dice Marcus, revisando papeles—. Isabella quiere todo: custodia exclusiva de Sofía, la mitad de tu fortuna, difamación pública. Pero podemos contraatacar. Asiento, la mandíbula tensa. —Sigue. No pierdo a mi hija. Cuelgo y pienso en Lia: su fuego, su coño apretándome, su ano virgen que abrí con placer prohibido, su “más, Sebastian, no pares” mientras la follaba anal hasta corrernos juntos. Pero Sofía es mi mundo. Mi nena de 15 años, rizos oscuros, temperamento fuego, me evita desde que Isabella le mostró fotos. Una noche, Sofía baja a la cocina, ojos rojos. —Papá, hablé con Aby, mi mejor amiga. Me siento en la isla de granito, corazón latiendo fuerte. —Cuéntame, princesa. Flashback a la conversación de Sofía y Aby en el receso de la clase de física. Están en un banco del patio de la escuela privada, comiendo sándwiches, uniformes arrugados. —¿Cómo así, Sofía, que tu papá se acuesta con una mujer en Ámsterdam? —pregunta Aby, ojos grandes de curiosidad, mordiendo su sándwich. —Sí, así como lo oyes. Pero mi padre no tiene la culpa. Es mi madre que nunca lo quiso a él. Él sí la quiso, y mucho, algún día. —¿Sí? Porque tu madre es bonita y tiene buen cuerpo, que cualquier hombre la desearía —dice Aby, limpiándose la boca. —Sí, y mi padre es un hombre elegante y apuesto también e inteligente, que cualquier mujer también desearía tenerlo. Pero ese no es el detalle. Es que ella quiso más bien su dinero y no lo quería ni quería tener tampoco intimidad con mi papá. Él decidió en esos viajes que tenía en Ámsterdam meterse a un lugar y se encontró con una tipa, y parece que esa tipa le gustó cómo se lo hizo y se enamoró de ella. —¿Qué? ¿Que tu papá se enamoró de esa mujer? —Sí, así como lo oyes. —Y qué harás tú en medio de todo esto —preguntó Aby. —No sé. Me iré a Italia a casa de mi abuela paterna. —Porque en verdad mi madre empujó a mi padre a esto y no lo quiere dejar, lo está manipulando con dejarlo en la calle y de difamarlo. —Sí, Sofía, no lo permitas que tu mamá haga eso, ya que tu padre es un hombre amoroso y te ha dado más amor que tu propia madre —dijo Aby. —No, yo no lo voy a permitir. —Y qué tú piensas de su nuevo amor de tu padre —preguntó Aby a Sofía. —No sé. Ella se llama Lia y es hermosa. La vi sin querer en una de las fotos que mi madre tiene guardada que el investigador privado le dio: con mi padre en el yate. Bueno, te diré una cosa: mi padre no es feliz con mi madre y yo quiero su felicidad. Y si su felicidad está con Lia, lo apruebo también, porque yo sé que mi padre no es un santo pero es buena persona y se entrega. Mi padre se entregó todos estos años por mi madre, pero mi madre no lo vio así. Mi madre lo que siempre quiso fue explotar su dinero, y yo quiero la felicidad de mi padre, y la felicidad de mi padre no está en los brazos de mi madre —le dijo Sofía. —A veces hay que aprender a dar segundas oportunidades, pero voy a mantenerme lejos de todo esto —dijo Sofía. —Y por qué no se lo dices, que tú le apruebas su amor con la mujer de Ámsterdam. —Porque quería estar al margen de todo esto, pero tendré que hacerlo. De vuelta en la cocina, Sofía me mira fijo. —Papá, eso le dije a Aby. Mamá forza mucho. No quiere que la dejes. Te ama a su modo retorcido. Pero apruebo a Lia. Quiero tu felicidad. Si está con ella, está bien. Lloro, abrazo fuerte a mi hija. —Princesa, gracias. Te amo más que nada. Sofía suspira. —Pero mantengo distancia por ahora. Necesito procesar. Asiento, mi corazón lleno esperanza. *¿Sofía aceptará Lia como parte de la familia?* Huida a Italia Tengo 15 años y estoy sentada en el aeropuerto de Heathrow, maleta pequeña a mis pies, pasaporte en mano temblorosa. El corazón late fuerte, como cuando toco guitarra riff pesado para ahogar ruido de esta familia rota. Mamá abajo en casa, bebiendo vodka, planeando cómo hundir a papá. Papá en Ámsterdam, follando con su nueva puta Lia, o intentando arreglar desastre que Isabella provocó. Sofía Hale, la hija rebelde: rizos oscuros, jeans rotos, hoodie negra cubriendo cara. Pero adentro soy un lío: la escuela me aburre, amigos fuman weed, y yo solo quiero escapar de esta mierda. Todo explotó después que mamá mostró esas fotos: papá con Lia, atada follando con mi padre mientras gritaba llena de placer. Asco al principio. Lloré. Grité “traidor”. Pero hablé con Aby, amiga mía, y vi claro: mamá empujó a papá a esto. Nunca lo quiso. Quiso su dinero, estatus, no su intimidad. Papá buscó calor en Ámsterdam, encontró a Lia, y se enamoró. Decidí huir. A Italia, a casa de la abuela paterna en Toscana. La Abuela Maria, viuda papá, siempre me dijo “ve cuando necesites, principessa”. Boletos compré en secreto con tarjeta que papá dejó en mi cuarto “por emergencias”. Mamá duerme con pastillas, no nota. Taxi me deja aeropuerto. Check-in rápido, mis maleta ligera: ropa, guitarra, fotos mi papá cuando es feliz.estoy Sentada sola, miro la gente: familias normales, parejas besándose, yo sola con auriculares Nirvana ahogando pensamientos. Flashback noche decisión. Habitación mía, posters bandas, guitarra rincón. Mamá entra, tacones clac clac, un vaso vodka mano. —Sofía, papá firma divorcio mañana. Te quedas conmigo. Él elige puta. Me Miro fijo. —No. Papá ama Lia. Tú lo empujaste. Ríe fría. —Ama. Ja. Ama follarle el culo, atarla, azotarla. Tengo Fotos prueban. es una Puta barata. Golpe bajo. —Tú nunca lo quisiste. Su Dinero sí. Intimidad no. Papá buscó calor, encontró. Sus Ojos brillan rabia. —Cállate. La Custodia es mía. Te Pierde a ti. Salí de mi habitación, la puerta dio un portazo. Llamo papá en secreto. —Papá, mamá forza.me Amenaza com mi custodia. No quiero mas manipulasiones.y me quedo con tigo sí. Silencio. —Princesa, amo a Lia. Pero te amo más. Yo lo Arreglo. —estta bien . Huyo Italia de todas manera con la abuela. Necesito mucho aire. —Sofía, no… Cuelgo. Empaco mis maleta. Mi Mamá duerme, salgo de punta ya el taxi esperaba. Ahora al aeropuerto, boarding call Italia. Subo al avión, me siento en la ventana, mis lágrimas rodando. Mirada a Londres abajo, ciudad fría como mamá. El Avión despega. Pienso Lia: fotos la vi, es hermosa. Rubia ojos verdes, cuerpo curvas, gritando placer a papá. Caliente? Confuso. Pero papá es feliz ahí. Sonrisa verdadera en fotos robadas. Llego Roma, la abuela me espera. Me Abrazó fuerte, el olor a lavanda a hogar. —Principessa, bienvenida. Cuéntame todo. Lloro en los brazos de la abuela. — mi Familia esta rota, nonna. Papá ama a otra. Mamá manipula. La Abuela acaricia mi cabello. —Tu papá es bueno. Merece ser feliz. Si Lia lo hace feliz,tanbien la apruebo. Asiento. Días en Italia: viñedos Toscana, sol cálido, guitarra balcón. Abuela cocina pasta, cuenta historias papá niño. Llamo papá. —Papá, aquí en Italia. Seguro. —Princesa, gracias. El Divorcio avanza. Isabella expuesta. Vuelvo ti y Lia. —Apruebo a Lia. Quiero tu felicidad Lloro de alegría. Pero mamá llama: “Vuelve o pierdes herencia”. —No. Elijo a papá. Cuelgo.
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