Observo el ropero de Steve y esta repleto, entre su ropa y mi ropa apretujada ya no entra nada. Miro de Steve al ropero y del ropero a Steve, él esta sentado en su cama y riéndose. ¿Qué le causa risa? ¡Dios dame paciencia con este hombre! -¿Qué es tan gracioso?-digo cruzada de brazos. Se detiene un momento pero luego le vuelve la risa y se tira a la cama. Me desaparezco en el interior del baño, acomodo mis pertenecías con mi neceser de modo que no ocupen mucho espacio. Cuelgo mi toalla limpia alado de la suya y cuando me doy la vuelta esta justo en la puerta apoyado de un lado. -¿Te enojaste?-dice intentando lucir serio. -¿Tu que crees?-digo sacando mi cepillo de dientes y acomodando en su vasito. -¡Oye!-me acecha por la espalda-No me gusta estar peleando. -Entonces no te burles de

