Salgo y me encuentro con un pasillo, al parecer el cuarto es lo último de este. Camino hasta llegar a una esquina y doblar a la derecha, otro corto pasillo me recibe. El piso está alfombrado por lo que mis pisadas no se escuchan, las paredes son color blanca, recorro el corto pasillo y una sala se interpone en mi visión. Tiene lo esencial, sillones, una televisión de plasma (igual a la del cuarto), lámparas, mesa de centro y un librero repleto. Camino hasta ahí y compruebo lo que Steve me contó, hay desde libros de Filosofía hasta libros de actuación e historia del teatro. Recorro mi dedo índice por encima del lomo de cada uno, no puedo creer que un hombre sea ordenado y cuidadoso con sus libros. Patrick no era así, cuando lo conocí las paredes de su cuarto estaban repletas de póster co

