Clara observaba el cielo gris desde una de las ventanas laterales de la mansión Blackwell. Durante semanas había sentido una creciente distancia entre ella y Daniel, y la situación se volvía insoportable. No podía seguir en el mismo círculo vicioso, esperando a que él tomara una decisión. Si no era capaz de enfrentarse a Maximus y pelear por lo que realmente sentía, entonces no había futuro para ellos. Tomó su teléfono, sin dudar, y envió un mensaje con una instrucción clara, pero enigmática. No mencionó nombres, solo dejó entrever que algo tenía que suceder. Las acciones que seguirían estarían fuera de sus manos, pero era necesario para sacudir la aparente calma en la que Daniel se encontraba atrapado. Clara sabía que algo tenía que cambiar, aunque aún no imaginaba exactamente cómo. Mie

