El aire en la mansión Blackwell estaba tenso, como si la atmósfera misma presagiara el conflicto que se avecinaba. Daniel se había mantenido apartado durante los últimos días, enfocado en su proyecto de criptominería, revisando cada detalle, cada fluctuación del mercado, confiando en que su inversión, aunque arriesgada, le daría los frutos que esperaba. Sabía que Maximus no estaría contento, pero no imaginaba que el enfrentamiento llegaría tan pronto. Una tarde, mientras Daniel repasaba informes en su oficina privada, un golpe firme en la puerta lo sacó de sus pensamientos. —Daniel —dijo una voz grave. Era uno de los sirvientes de la casa—. El señor Blackwell desea verlo en su estudio, de inmediato. El tono del sirviente no dejaba lugar a dudas. Maximus no estaba pidiendo una reunión, e

