Oliver Observo a mi hijo, sus ojos permanecen cerrados, su piel pálida, la sangre pasa rápido mientras me sacan otra bolsa más, sus ojos siguen cerrados, sus labios rodeando aquel tubo que lo mantenía con vida, los médicos arreglaban su brazo, cosiendo, uniendo, aunque el problema más grande había sido su pierna, la arteria estaba rota y ellos estaban en proceso de arreglarla. — Solo tienes que aguantar un poco más hijo, solo un poco más – mis ojos se llenaron de lágrimas de nuevo – Solo no te vayas, no importa que pase, no te vayas. Solloce de nuevo mientras sus signos volvían a alterarse, los médicos miraron todo y comenzaron a moverse, la enfermera me quiso sacar, pero no la deje, me saque la aguja del brazo, mis pies se movieron solos hasta quedarme parado al lado de su cabeza, mi

