Sus ojos tan claros como el cristal, me hacen sentir que escanean mi alma, que pueden ver tan dentro de mí, que jamás podría esconderle nada, y puede que sea verdad, pero la verdad es que no sé qué tan bueno sea. Aún así, ¿servirá de algo en éste momento? Que pueda leer en mí que le digo la verdad, ¿le ayudará a entender y a aceptar esto? Veo su indecisión, sus ganas de negarse, mas antes de que intente volver a decir algo para convencerla, ella finalmente gruñe con molestia, bajando su cabeza al tiempo en que cierra sus ojos y me da a entender que se ha rendido, que ha aceptado a pesar de su deseo de no hacerlo. -Está bien, es evidente que no importa cuánto me niegue, no tenemos otra alternativa, así que, aunque no me guste mucho, ayudaré. -¿Qué? Su mirada vuelve a nosotros, principalm

