7

841 Words
30 de abril, 2022 2:54 a.m. DESCONOCIDO —Hola… maldita rata —escupo con desprecio, sujetando con fuerza el cuello del bastardo que tiembla bajo mis manos. Estoy sentado sobre su pecho, dejándole sin escapatoria, sin aire, sin esperanza. Se estremece bajo mi peso, su cuerpo vibra con espasmos torpes, completamente indefenso. Siento sus uñas clavarse inútilmente en mis muñecas, intentando zafarse, pero está demasiado drogado. Apenas puede sostener el cuello en alto, menos aún pelear contra mí. Su mirada es un reflejo patético de pánico y debilidad. Me inclino hasta quedar nariz con nariz, puedo oler su miedo. Ese hedor nauseabundo que exhala por su boca entreabierta. La droga lo mantiene consciente, pero demasiado lento para oponer resistencia —¿Te gusta, eh? —susurro con una sonrisa torcida, apretando más fuerte. Su cuerpo se retuerce como un vil gusano bajo mis manos. El sonido de su tráquea colapsando es música para mis oídos. Sus piernas tiemblan, pataleando como un animal moribundo. Cierro los ojos un segundo, disfrutando ese instante en que el cuerpo lucha sin sentido, entre la vida y la muerte. —Despídete de este maldito mundo —mascullo con una calma fría sacando mi arma, un hermoso y brillante revólver de la maleta negra a mi lado. Sus ojos se abren de par en par, le brillan de horror mientras apunta a rogar. Acerco el cañón a su frente, presiono contra la piel húmeda y siento cómo su respiración se corta por completo. Su pecho se sacude violentamente bajo mí. La sangre me salpica el rostro, cálida, espesa, se escurre por mi mejilla hasta el cuello de mi abrigo. —Uno menos… —susurro con un suspiro, limpiando mi rostro con una servilleta que saco del bolsillo interno. Camino alrededor del cadáver, observándolo con orgullo, como si fuera una obra de arte. El charco de sangre se expande a su alrededor como un manto oscuro. Después, sin prisas, escondo el arma y reviso la zona. Oscuridad absoluta. Calles vacías, ni un maldito testigo. Perfecto. Tomo mi maleta, acomodo mi sombrero de copa alta con un gesto elegante y empiezo a caminar con paso ligero. Tarareo una vieja canción francesa mientras mis zapatos resuenan sobre el pavimento húmedo. El frío de la madrugada acaricia mi piel, pero mi pecho arde de satisfacción. No hay adrenalina. No hay remordimiento. Hay calma. Cada muerto es una pieza menos en este tablero podrido. Cada muerte… me acerca más a la libertad. Me detengo en la esquina, enciendo un cigarro, dando una calada profunda, mirando el humo perderse en el aire. Y sonrío. Porque mañana… mañana talvez alguien más morirá. España 16 de abril 2022 🦋 8:30am Madrid Maximiliano R. -30 minutos tarde Capitán-dice mí jefe el cual carga con el rango de Coronel, apenas pongo un pie dentro de la sala de reuniones. Paso mí mano por encima de mi cabeza alborotando mí cabello n***o que estaba perfectamente peinado, odio la impuntualidad y yo he llegado tarde, que vergüenza me da, todos los días me quejo cuando los demás llegan tarde y siempre me pongo de ejemplo. En fin la hipotenusa Susurra mi conciencia. —Capitán se le asignó una misión, tiene exactamente 10 semanas para completarla—extiende una carpeta llena de papeles, la agarró con mí mano derecha para examinarla. —Entendido—hago el saludo militar y me retiro del lugar. Camino analizando detenidamente el contenido de la carpeta, lo que me sorprende bastante 8 asesinatos en menos de dos semanas sin contar los anteriores días algunos tienen antecedentes penales otros no. —Joder, de que va está mierda—exclamo sorprendido, dos agentes de la policía fueron hallados muertos en las orillas del río, con su m*****o cortados igual que sus manos, no han hallado sospechosos ni pistas hasta el momento. Asesino en serie Grita mi conciencia Tengo trabajo que hacer, me bajaron de mí puesto, de un Coronel pase a Capitán, y la jodida culpa tiene nombre y apellidos Segundo Rodríguez Mí querido Abuelo. Me detengo en el área de entrenamientos, en una de las esquinas veo al grupo descansando, en si holgazaneando lo que me jode y me pone histérico. —Eh, mocosos, empacar sus jodidas maletas, nos ganamos un pase directo al norte de California—me limitó a decir mientras me retiro de encima el saco—Dejar de holgazanear, Peter coged la carpeta vos ya sabés lo que tenéis que hacer. —Pero tío que te traes entre manos, acabamos el entrenamiento matutino.—abuchea Lucas, le resto importancia. Me abrochó los guantes. —No digas nada Lucas, ya sabes que cuando el Capitán llega tarde no está de humor—se burla Kiara. Volteó los ojos. —No seré Capitán por mucho tiempo, luego de completar esta misión volvere a mi cargo—le guiño. Sin dudas mañana será un día ajetreado para todos. ~†~†~†~†~†~†~†~†~†~†~†~ Bienvenidos a Peligrosa Tentación
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD