Dereck canceló sus viajes programados y se quedó en la habitación de su hija toda la mañana para cuidar a los dos bebés. Los pequeños comían y dormían, y al despertar se miraban mutuamente. De vez en cuando se tocaban los bracitos, pero no lloraban ni se molestaban entre sí. Dereck observaba fijamente sus delicadas y hermosas caritas, con una expresión preocupada en el rostro. Fiona notó que Dereck mostraba una atención especial hacia el nuevo bebé, pero no se atrevió a decir nada ni a hacer preguntas. Fuera de la habitación, los rumores comenzaron a circular. —¡Miren las noticias! Ayer Dereck sacó a Aria, supuestamente para llevar a su hijo al hospital a hacerse un chequeo físico. Aria es realmente buena fingiendo fragilidad y despertando lástima. En realidad, tiene algo que ver con

