Dereck reprimió un gruñido. —¡Ponte de rodillas! ¡Quiero que te retractes! ¡No se te permite divorciarte! — Dereck se arrodilló, pero no cedió. El bastón cayó con violencia sobre su espalda. —¿Admites tu error? — Dereck no respondió. Nicholas, aún más exasperado, soltó una risa fría. —Muy bien, muy bien… ¡quiero ver hasta dónde llega tu desobediencia por una niñera! — Dereck soportó el dolor. El sudor frío le corría por la frente. Cuanto más resistía y se negaba a someterse, más se enfurecía Nicholas. Lo ocurrido pronto se difundió entre las sirvientas, que intercambiaron información a escondidas. Todos sabían que Dereck, siempre amable y reservado, había desafiado a Nicholas. ¿Pero por qué? No lograban encontrar otra razón que no fuera el hijo ilegítimo de Aria. En la habita

