Joel la empujó delicadamente hacia dentro de la casa y cerró la puerta tras de él, observó a Rebeca seriamente y tragó con dificultad la saliva que tenía en la boca, haciendo que su manzana de Adán tuviera y bajara y fuera evidente para Rebeca que Joel estaba nervioso o más bien deseoso. Rebeca estaba en shock, no sabía si correr a taparse o quedarse de pie segura de sí misma, o cubrirse con sus propias manos, el pijama que usaba era una camiseta de seda de tirantes delgados junto con un pequeño short cachetero todo en color blanco y por cierto no usaba bra mientras dormía. —amm, ehh, voy, voy —mamaaaaa —tu hijo acaba de despertar puedes ir a verlo yo voy a, a mi habitación. Joel sonrió al ver, lo nerviosa que estaba Rebeca y por lo que veía tenía un poco de frío, pero no pensaba de

