Capítulo 14

1317 Words
                                                                                        Capítulo 14 HyeLin estaba sentada en una de las sillas de aquel salón, estaba en su hora libre, tenía una manzana a medio terminar en su mesa, pero se había ido a ese salón colocando algo de color a sus cuadernos, simplemente quería estar sola sin mucho ruido, JiSoo estaría en clase en ese momento, se había acostumbrado a la muchacha de cabello oscuro, JiSoo tenía problemas de ansiedad y esos talleres la calmaban además de mantener su mente ocupada. Le gustaban tanto como a Hye. Suspiró mirando el reloj sobre el pizarrón, cuando su hora libre acabara tendría que ir con el psicólogo, le contaría que intentó hablar con Jimin, pero no lo logró mucho. Recostó su cabeza sobre la mesa deteniendo su trabajo con los colores, suspiró de nuevo cerrando sus ojos sintiéndose demasiado agotada. Cuando la chica se quedó dormida, minutos después alguien entró al salón. La persona iba vestida de n***o con un cubrebocas del mismo color dejando a la vista sólo sus ojos oscuros, le extrañó que esa muchacha estuviera allí de esa manera, se acercó con su bolso en su hombro de manera lenta, HyeLin estaba tan dormida que no sentía nada. El chico de n***o la reconoció al ver su rostro, la había visto en ocasiones por el patio con aire ausente y balanceándose hacia adelante y atrás, la primera vez que la vio fue cuando le pidió direcciones junto a otra chica. El chico acercó su mano despacio apartando un mechón de su cabello de su mejilla, miró el cuaderno de ella junto a colores o marcadores. Pensó en despertarla, pero luego borró esa idea.     — ¿Te parece si vamos al cine este fin de semana, Hye? —JiSoo caminaba con ella por el pasillo, las clases habían terminado y todos los jóvenes se dirigían a la salida. — ¿Al cine? —HyeLin dudó— ¿Hay alguna película que quieras ver? — Me gustan las románticas y las comedias—miró a su amiga— ¿Qué te gustan a ti? — Estoy bien con eso. Debo preguntarle a Jimin primero. — De acuerdo. A Hye le encantaba de sobremanera que JiSoo no hiciera preguntas personales sobre ella, respetaba eso y Hye respetaba el suyo también. La verdad es que sabían pocas cosas sobre la otra, pero se sentían bien con eso. En la parada del autobús, HyeLin estaba sentada junto a Jimin, ambos esperaban el transporte que los llevaría a casa, Hye entonces decidió contarle. — JiSoo me invitó al cine. — ¿Enserio? —sonrió— ¿Te parece buena idea? — Yo...—comenzó a jugar con sus manos—No sé si deba ir porque...pensaba pedirte...permiso. — ¿Qué? —el chico se sorprendió—No necesitas de mi permiso, aprecio que me lo cuentes y me alegra que quieras ir, te hará muy bien—sonrió haciendo que sus ojos desaparecieran. — Por un momento pensé en negarme—lo miró. — Si te sientes en obligación de hacerlo no debes hacerlo—comentó. — Solía ir con mis padres al cine a menudo—miró el otro lado de la calle teniendo la mirada de Jimin sobre ella—Siempre que salía una nueva película ellos apartaban tiempo e íbamos juntos—sonrió tristemente—Mamá reprochaba a papá por comerse las palomitas antes de la película. Jimin suspiró, siempre que quería llenarla de preguntas recordaba las palabras del doctor Min. Paciencia. Debía tener paciencia porque eso no era fácil, Hye estaba en el proceso de recuperación y era lento, pero podría llegar a ser efectivo. — ¿Sabes que es lo que más recuerdo de ti? —preguntó y ella volteó a verlo—Siempre estabas llorando por los problemas de tus padres, decías que los que dijeron ser tus amigos se volvieron en desconocidos—HyeLin mantuvo la mirada en esos ojos—Con tantas cosas sucediendo en ese entonces me dijiste que sentías que una parte oscura se deslizaba en tu cerebro, no lo dije, pero presentía que te referías a la depresión. — ¿Enserio recuerdas eso? — Sí. — Lamento haber empeorado. — Y yo lamento haberme ido—sonrió un poco nostálgico. Se mantuvieron en silencio por un rato, Hye tomó su mano entrelazando sus dedos y recostó su cabeza en su hombro. Jimin dejó caer el peso de la suya sobre la de ella, ninguno de los dos se percataba de la mirada de una persona que veía a pocos metros aquella escena.     — Me parece que estás comiendo cada vez más—la señora Park se encontraba satisfecha de ver comer con ganas a Hye, Jimin que estaba sentado delante de ella sonreía divertido por sus mejillas llenas—Cada vez tienes mejor aspecto, cielo. HyeLin intentó decir algo, pero sólo alcanzó a cubrir su boca mientras masticaba, Jimin y su madre se echaron a reír disfrutando el almuerzo. El chico le sirvió algo de beber a la muchacha para que pudiera masticar mejor. — Su comida es muy deliciosa, ahjumma—comentó Hye una vez pudo hablar. — Y el hambre la hace ver más deliciosa—Jimin sonrió divertido. — Ahjumma, ¿Tiene algún cuento que pueda decirme? —Hye la miró con curiosidad—Sólo conozco el del niño que pudo convertir a su gatito en humano por un deseo. — Mamá tiene muchos—Jimin miró a su madre—Pero también he olvidado muchos. — Y se supone que yo soy la vieja—bromeó la mujer—A ver—intentó recordar alguno—Había una vez una bruja, ella solía vivir con su amiga quien también tenía magia en sus venas, de repente esa bruja encontró una canasta en medio del bosque. — Y ella se enamoró de ese bebé cuando creció—Jimin lo recordó. — ¡Ya! No des spoilers, déjame contar mi historia—reprochó. — ¿Se enamoró del bebé? —Hye abrió sus ojos como platos—Pero... ¿Ella no sería algo vieja para él? — En la imaginación de mamá las brujas no pueden envejecer por su magia, ellas deciden cuando hacerlo. — Oh—Hye estaba tan sorprendida que a Jimin le pareció tierno y gracioso—Ahjumma, ¿Qué pasó con ese bebé? ¿Ella lo cuidó con su amiga? — Así es, la bruja se encariñó de ese niño y él de ella, la chica pensaba que siendo ruda con el pequeño lo alejaría, pero ese niño siempre mostró interés y afecto por ella—mientras contaba tomaba pequeños granos de arroz llevándolos a su boca con sus palillos—A veces cuando una persona es así resultan ser buenos y puros de corazón, la bruja se consideraba mala y peligrosa. — Creo que se subestimaba mucho—Jimin intervino. — Shh—Hye lo calló queriendo escuchar. — Cuando el niño se convirtió en un hombre el romance entre ambos surgió, ella también fue enamorándose de él. — Eso es lindo. Jimin miró a Hye quien sonreía tiernamente. — Pero como todo cuento, ese chico tenía una maldición, maldición que ni las brujas podían curar—prosiguió—La chica intentó curarlo usando magia negra junto a su hermana, su amiga tenía dudas, pero aparentemente funcionó... — Aparentemente—Hye susurró escuchando con atención— ¿Ella murió? — La magia negra siempre tiene un precio, ella creyó haberlo curado, pero sólo hizo que la maldición se pasara a ella. — ¡No! —HyeLin cubrió su boca horrorizada. Ella no se percataba de las miradas tontas del rubio—Ahjumma, ¿Ella se salvó? Por favor diga que sí. — Lo hizo, en la segunda parte. — ¡Park Jimin! —su madre ahora si estaba molesta. — Ella está sufriendo, mira su cara, realmente está metida en la historia—se excusó—No es mi culpa que seas buena contando historias, haces todos se metan de cabeza en ellas. — ¿Se salvó? —Hye miró a la mujer y esta con cariño la miró. — Sí, se salvó—la chica respiró aliviada—Pero regresó en otro cuerpo. — ¡¿Qué?! La puerta de la casa se escuchó en un fuerte portazo que hizo saltar a Hye de repente, Jimin y la mujer intentaron ver que sucedía. Rose pasó echa una furia de prisa, otro portazo se escuchó arriba, se había encerrado en su cuarto. — ¿Ahora qué le pasa? —Jimin miró a su madre. — No lo sé, hablaré con ella cuando se calme—negó con la cabeza. HyeLin guardó silencio olvidándose de la historia unos minutos, ¿Qué sucedía con Rose ahora?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD