Capítulo 13.

1189 Words
Mi pecho sube y baja sin control, siento que el aire se rehúsa a mantenerse en mis pulmones, batallo tanto por respirar, que mi cuerpo comienza a sentirse mareado, que ironía, solo su formidable brazo me sostiene, bajo la mirada perpleja y angustiada de los sirvientes me arrastra por los pasillos del castillo con brusquedad, he perdido a Opal de vista hace mucho y sería aún más comprometedor gritar el nombre del Conde ante este hombre, seguro planean decapitarme por traición, mi vida no vale para ellos, que deshonra morir siendo un señuelo. —Deja de llorar, Mujer—Me reprende arrastrándome dentro de una habitación, sollozo, la lagrimas nublan mi visión, mis esfuerzos por retenerlas no sirven de mucho y varias caen al suelo, si mi padre me viera se decepcionaría, y es eso lo que más lastima mi corazón, saber que lo he decepcionado, dejando nuestro nombre en ridículo—Encárguense de ella, debe estar lista cuanto antes. —No se preocupe Márquez Hank, le avisaremos cuando esté lista—Concede la voz dulce de una mujer ante el pedido apresurado de Hank, así que ese era su nombre. —Estaré vigilando afuera, si intestas algo tú castigo será severo—Me advierte acercando su rostro al mío intimidándome, asiento, cuando Hank me suelta siento que voy a caer afortunadamente unos delicados brazos me sostiene por detrás, él decide ignorarlo y sale de la habitación dando un portazo que me sobresalta, es un hombre grotesco. —¿Se encuentra bien?—Cuestiona a mi espalda la voz dulce que había escuchado antes, avergonzada doy pasos torpes rompiendo el contacto, al girarme puedo ver sus ojos color miel y esa media sonrisa que adorna su rostro apacible, es una mujer madura las arrugas de sus ojos lo demuestran. —¿Quién es usted? —Cuestiono temerosa intentando controlar el temblor de mi voz, debo permanecer serena es la actitud propia de una princesa, inspecciono el lugar con la mirada, todo está lleno de telas y joyas, parece la casa de una modista. —Disculpe mi falta de modales, mi Nombre es Lady Cinthia viuda de Vélez soy la modista del palacio—Se presenta ante mí, intuyo que no sabe de mi origen real porque omite su reverencia, siento la necesidad de hacérselo saber así que respiro profundo buscando en mi interior esa honor que me otorga mi casa. —No tolero las descortesías por hoy perdonaré su ignorancia, soy la Princesa Wisteria Aileen Roosevolt —Me presento levantando el mentón para mirarla con esa gracia que caracteriza a los nobles, sus ojos se abren ligeramente mostrando su desconcierto, seguro que se esperaba estar delante de un m*****o de la realeza. —¿Princesa? Pues no perdamos tiempo el marqués espera—Responde restándole importancia a mi reciente revelación, me quedo de pie al sentir su indiferencia, mientras ella rebusca entre uno de los armarios tarareando una melodía desconocida—¡Alice! Espero que ya esté listo el baño. —Sí, ¿Ha llegado la doncella? —Responde apareciendo desde una habitación conjunta una joven que a simple vista podría tener 16 años, ojos negros tez clara con una melena castaña ondulada peinada en una trenza hacia atrás. —Mírala es ella, su nombre es Wisteria—Me presenta de forma casual algo que no me pasa desapercibido, aumentando mi desconcierto ante su naturalidad, ¿Es que no tienen un poco de respeto? —¡Ooh tus ojos son hermosos, parecen dos joyas preciosas!—Chilla acercándose a mi efusivamente, retrocedo instintivamente impidiendo que pueda tocarme. —Alice no la agobies, solo ayúdala a que tome el baño—Le advierte Lady Cinthia reprendiéndola con la mirada, agradezco su intervención pero ahora no entiendo que se supone que hago aquí, ¿Por qué Hank me ha traído con ellas? ¿Es que no planean ejecutarme? —Ven conmigo—Me pide que la siga, lo dudo por un segundo pero luego recuerdo la amenaza de Hank él está esperando afuera así que debo obedecer, la sigo a la habitación de donde había salido, me recibe el vapor del agua caliente, tras la cortina se esconde una tina es más pequeña que la de mi palacio que desprende un olor agradable a romero, toco los bordes de la tina comprobando que está hecha de hierro fundido, mi tina favorita estaba hecha de porcelana—¿No habías visto una antes? —No de un material tan inferior, solo de porcelana—Confieso encorvando una ceja sin poder ocultar mi desagrado, puedo ver el asombro en sus ojos, ¿Habré dicho algo extraño? —No juegues conmigo solo algunos pocos nobles pueden darse ese privilegio—Responde con un claro escepticismo arrugando el entrecejo, estoy por contraatacar cuando la voz de Cinthia se escucha a lo lejos llamándola—Apresúrate. Cuando se marcha, vuelvo a inspeccionar la tina, quisiera negarme, pero al ver mi aspecto decido despojarme de mis ropas y sumergirme en la tina, el agua caliente ayuda mucho a relajar mi cuerpo adolorido, espero un momento sumergida a que alguien me ayude a limpiar mi cuerpo pero mis manos comienzan a arrugarse así que tomo la esponja y lo hago por mi cuenta, al terminar espero por mi ropa pero tampoco aparece nadie, decido tomar la tela de que cuelga de una de las paredes cubriendo mi desnudes. —Vaya sí que te has tomado tú tiempo—Se queja Lady Cinthia al verme salir, no digo nada, solo me acerco cuando ella me indica con su mano sin que me lo espere retira la toalla, mis ojos se abren como platos por su ligereza, ante mi sorpresa y con ayuda de Alice comienza a vestirme no me resisto lo suficiente como para hacer que se detenga y terminan colocándome un vestido azul turquesa bastante sencillo, sin nada que llame mi atención—Ve el marques te espera. No digo ni una sola palabra, solo quiero que todo esto termine, salgo de la habitación viendo a Hank esperándome con su misma mueca de desagrado, retrocedo antes de que me tome del brazo nuevamente. —Puedo caminar por mi cuenta—Aclaro, no soporto una gota más de su rudeza. —Sígueme—Dice tomando la delantera, sus pasos son agiles y muy veloces es muy difícil seguirle el paso pero hago mi mejor esfuerzo, no me molesto en ver el sendero que seguimos solo me concentro en no perderlo de vista, sé que aunque lo intentará sería imposible escapar de él. Hank se detiene de golpe haciendo que casi choque con su espalda, mi corazón da un salto al escuchar un grito lleno de furia, siento que el temor se esparce por todo mi cuerpo, quizás he caminado hacia mi propio final. —¿Qué ha sido eso?—Cuestiono temerosa. —El Rey, él es quien ha insistido en traerte aquí —Confiesa en un tono sombrío, abriéndome paso, dudo, pero en su mirada feroz puedo ver que no tengo otra alternativa, respiro profundo caminando hasta atravesar la puerta de sus aposentos, donde la oscuridad me recibe…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD