Capítulo#3 ME ENCANTAN TUS CALZONES DE MINIONS

2241 Words
—¿Qué fue lo que sucedió? Cuéntamelo nuevamente.— insistió Laura. Ya no podía más con las preguntas de las chicas y de toda la escuela, nos encontramos casi a la salida de la escuela y estábamos a punto de irnos, todos me miraban raramente no habían podido dejar de hablar de lo que había pasado, el temible"Alex Donovan" tenía novia. —Ya les he contado muchas veces, además se nos hace tarde para ver a Alex. —Okay pero luego nos vemos para que me cuenten todo. —Okay Lau.— dijimos ambas despidiendonos de ella. Romina y yo nos fuimos a la cafetería donde nos encontraríamos con Alex, pero al parecer él no había llegado. Nos sentamos y pedimos unos cafés, estuvimos más de una hora esperando a que el estúpido llegará pero al parecer nos había plantado. —Enserio te dijo que nos vería aquí.— Romina vió la hora en celular una vez más. —Si lo dijo pero creó que nos plantó— le contesto enfadada, quitándome la estúpida corbata del cuello. —Okay tranquila, ahorita le hablo. Romina tomó su celular y comenzó a marcarle, se alejó un poco y por lo que ví hablaba con alguien, la manera en que arrugaba las cejas solo dejaba ver una cosa, ella estaba enojada. Termino la conversación y regreso a la mesa. —¿Qué pasa? ¿Te dijo algo?. —No contesto pero hablé con alguien y me dijo dónde está, vamos tenemos que ir a verlo.- Romina pago los cafés y recogió su mochila para irse. —Estas loca y si se enfada con nosotras. —No lo hará, no le conviene ahora vamos, él idiota de Alex no me hará perder mi tiempo. Nos fuimos de la cafetería y tomamos un taxi el cual nos llevaría a el lugar donde Alex estaba, el nombre del lugar era extremadamente raro y se oía tenebroso. Estuvimos en el taxi casi dos horas y cuando llegamos al lugar eran más de las 6 pm. —Llegamos.— Romina se bajó del taxi mientras yo no podía dejar de ver el lugar.—¿Te bajas o qué?. —¿Estas segura que esté es el lugar?— me puse la mochila al hombro y baje del taxi. —Si y pagale que ya no tengo dinero. Romina quedó mirando muy atentamente el lugar mientras yo le daba el poco dinero que me quedaba al conductor y esté se marchaba, genial ahora nos quedaríamos ambas sin dinero. El lugar se miraba aterrador era extenso y solitario todo estaba embardado por grandes muros color blanco y con grafitis en ellos, el portón estaba pintado de color café y estaba algo oxidado. —Listo y ahora.— pregunté con muchos nervios. —Hay que entrar. Romina se acomodó la blusa junto con la corbata, seguido de la falda, su comportamiento no era normal parecía cómo si quisiera impresionar a alguien. De todos modos ella siempre se miraba hermosa al contrario a mi que era un gran desastre, llevaba el cabello hecho un lío en la coleta, el saco y corbata habían desaparecido en la mochila, la camisa la llevaba desprensada y super arrugada, si me viera mi madre se moriría del coraje. —Por donde se suponeque vamos a entrar, el portón está cerrado. —Vamos a brincar el portón. No alcance a procesar lo que Romina había dicho, cuando reaccioné para decirle que no ella ya estaba en la cima del portón. —Vamos Azul,no seas fresa sube. —El portón está oxidado y si me infectó de algo.— no quería subir, esa era la verdad. —¡Oye! Tú siempre has sido la más entrona de nosotras no me digas que esto te asusta o perdón estoy hablando con la fresa de Emily, porqué eso justo diría ella.- sus palabras hirieron fuerte mi orgullo. —Por supuesto que no, hay voy.— me acomode bien la mochila y comencé a subir. Cómo se atrevía a comprarme con Emily si ella y yo éramos tan distintas, con es misma molestia subí el portón y al llegar a la cima Romina tiró la mochila y comenzó a bajar, yo hice lo mismo pero cuando iba bajando mi falda se atoró y ya no pude moverme. —Se atoró la estúpida falda, ¡Ayúdame!.—Estaba agarrada con una mano y con la otra sacudía la falda tratando de desatorarla. —No grites, solo muevela más y te abalanzas para brincar. —Estas loca, está alto todavía.— no quise ver qué distancia me separaba del suelo, solo seguí moviendo la falda. —Vamos Azul. Seguí moviendola pero en una distracción mi pie se resbaló de donde lo tenía y caí, impacte el culo contra el suelo. —¿Estás bien?. —Creo que sí.— Romina me ayudó a levantarme, las pompas me dolían y no pude evitar sobarmelas.—Eso fue lo más doloroso que he vivido en la vida. —Lo siento Blue además te hace falta aprender a escalar, ¡Dios! ¿Qué le pasó a tu falda?. La cara de terror de Romina me dió miedo baje la mirada para ver y su cara tenía razón, la falda estaba rota tenía un gran espació sin tela, la misma que seguía atorada en el portón. —Estoy completamente salada mira la falda, por este motivo las odio al igual que los vestidos.— Trate de arreglarlo pero era imposible. —Se te ven los calzones de minions.— volví a cerrar la abertura de la falda y Romina está apunto de reírse. —No lo hagas.— la amenacé pero le valió gorro y comenzó a reírse. —Lo siento amiga te vez tan graciosa, mira con esto lo arreglaremos. Romina me puso el saco por delante amarrado hacia atrás, la rajada ya no se miraba. —Listo, ahora vamos. Ella me llevo de la mano prácticamente jalando por todo el lugar, recorrimos un buen tramo hasta que llegamos, era algo así como una pista gigantesca llena de obstáculos, el lugar se miraba solitario, estaba en completo silencio hasta que escuchamos unos gritos al otro lado de la pista. Al llegar al otro lado de la pista vimos algunas motos estacionadas y en las gradas se encontraban unos chavos fumando y tomando; un par de chicas aparecieron de entre las gradas y se acercaron junto a ellos. —Hay está Alex.— Señaló en la esquina de la grada junto a un gran bote de basura. Allí estaba Alex y no estaba solo, el güero oxigenado tenía a una mujer con poca ropa sentada en sus piernas y no paraban de besarse y tocarse. Eso hizo que el estómago se me revolviera de tan solo verlo, era asqueroso. —Es asqueroso.— hice una mueca de asco. —Azul tienes que hablar con él. —Estas loca, es tu primo.— negué con la cabeza. —Es tu supuesto"novio".— contra atacó ella. Romina comenzó a caminar y yo le seguía el paso, ellos no tardaron tanto en nortarnos y en unos segundos su atención estaba en nosotras, incluso Alex que acababa de separar su cara de la chica. —¡¿Qué hacen aquí?!— nos señaló a ambas, entonces Romina me dió un codazo en señal de que tenía que hablar. —Tenemos que hablar, nos dejaste plantadas en la cafetería.— trate de sonar segura y hablar sin titubear. —Alex no es esa tu supuesta "NOVIA"— dijo uno de sus amigos, refiriéndose a mi. —"Mi novia"— dijo en un tono molesto, mientras la chica se pegaba más a su cuerpo y el la besaba. Esto me estaba enfadado demasiado, como se atrevía a ignorarnos por una chica que parecía una sexoservidora quien se creía él. —¡Alex! Te estamos hablando. Él muy idiota nos volvió a ignorar y siguió besando a la tipa, esto no sé quedaría así, no habría venido en vano para hablar con él, no habría roto mi falda, no abría escalado ese maldito portón por nada este idiota había acabado con mi paciencia. Me acerqué hacia donde estaban las cervezas y tomé una que estaba semi llena entonces se la heche toda en la cabeza mojandolo a él y a la sexoservidora. —¡Oh!— fue lo único que salió de los labios de Romina y después de eso se llevó las manos a la cara. Que mierda acabas de hacer Azul dijo una voz en mi mente, la cara de Romina y el bullicio de los amigos de él me dieron a entender que estaba en problemas, no quería verle la cara a él así que sin pensarlo dos veces me aleje de su espacio. Ella no dejaba de gritarme maldiciones y Alex estaba enfurecido ni siquiera vi en que momento se había puesto de pie y venía hacia mi. Trate de alejarme de él, pero él fue más rápido, me alcanzó y me subió a su hombro. —¡Bájame idiota!— grite y le lancé patadas lo más fuerte que pude. —Así que quieres jugar a la novia celosa.— él comenzó a caminar sin rumbo y yo no dejaba de moverme, ni siquiera me importó que se me vieran los calzones. —¡Alex bájala!. Todo el mundo gritaba, Romina le pedía que me bajara y sus amigos no dejaban de gritarle cosas que ni siquiera entendí. —No te muevas j***r. —¡Alex! ¡No lo hagas!. Seguí moviendo para que me bajará pero entonces el se detuvo y me dejó caer en un charco de lodo. Al impactar contra el charco, el lodo cubrió mi piel mi ropa incluso parte de mi cara estaba llena de lodo. El muy idiota comenzó a reírse de mi junto con sus amigos, todos se burlaban de mi, Romina me daba una disculpa con la mirada pero ni siquiera había sido su culpa porque yo me lo había buscado todo, pero esto no sé quedaría así. —A mi no me gustan las chicas que se creen superiores a mí y mucho menos las que me tiran cerveza en la cabeza. —¡Eres un maldito idiota! ¡HIJO DE PU..!— no pude terminar porque el muy imbécil me interrumpió. —Oye las princesitas no dicen malas palabras, tienes una boca muy sucia, bueno toda tu estas toda sucia.— el muy imbécil hizo un gesto de asco tapándose la nariz. —Eres un idiota Alex.— Romina se acercó a mí para ayudarme. —Okay ustedes ganan hablamos mañana, vamos chicos.— todos se dirigieron a sus respectivas motos para irse. —Por cierto, me encantan tus calzones de Minions son tan tiernos. Eso me enfado mucho más, le aventé una bola de lodo lo cual no le cayó pero si hizo que yo volviera a resbalar y cayera por segunda vez en el lodo. Mi día no se podía complicar aun más, estaba cubierta de lodo y apestaba a estiércol, llevaba la falda rota y lo peor Romina y yo tuvimos que caminar un buen tramo hasta que Laura vino por nosotras. Tuve que soportar las risas y comentarios de ambas todo el trayecto a casa de Romina, lo bueno fue que no había nadie en su casa y no tuvieron que verme en este estado, me di una ducha profunda y me puse su ropa. Me apure al ver la hora y las llamadas perdidas de mis padres, eran casi las 9 pm mis padres me matarían Me despedí de Romina y Laura me llevo a casa, al poner un piel en la casa pude sentir el pesado ambiente que había, mis padres estaban en la sala esperándome y les tuve que inventar un montón de cosas que terminaron por creerme o eso pensé, llegue a mi cuarto y me encerré para no salir más. Esa noche dormí muy bien tanto que al día siguiente no tenía ganas de ir a la escuela y tuvo que venir mi nana a levantarme 3 veces como casi siempre lo hacía, me di una ducha y me puse el uniforme extra que había en mi closet. Tomé mi celular y lo puse a cargar para después encenderlo, estaba peinandome cuando mi celular empezó a vibrar de tantas notificaciones y mensajes, lo ignore y después comenzó a sonar nuevamente, era una llamada de Laura. —Buenos días Laura.— la saludé amablemente. —¡Oye porque no contestas mis llamadas! Esta es como la 80 llamada que te hago.— la voz de Laura sonaba molesta. —Tranquila, es que no tenía pila mi cel, pero dime qué pasa.— trate de tranquilizarla pero no funcionó. —Ya viste lo que está en internet, eres viral. —De qué mierda hablas.— le pregunté intrigada. —Conectate a la red y ve de lo que todos están hablando. Corrí hacia mi laptop y comencé a navegar, era cierto todos hablaban de un vídeo entonces le di click y el vídeo comenzó a reproducirse. ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! Sentí como si me acabarán de estrellar un jarrón enorme en la cabeza, el vídeo era de la escena de ayer de cómo"El mierda Donovan" me tiraba al lodo, me quería morir y el vídeo llevaba miles de reproducciones casi un millón, era el házme reír de las personas.
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