CAPÍTULO XLVIComo Fanny no podía dudar de que su negativa había de producir una verdadera decepción, estaba casi segura, conociendo el carácter de Mary, que insistirían de nuevo; y aunque transcurrió una semana sin que le llegara una segunda carta, seguía aún con la misma idea cuando la recibió. Al tomarla en sus manos, pudo darse cuenta en el acto de que contenía muy poco texto y conoció que seria como una carta urgente de negocios. El objeto de la misma era incuestionable. Y un par de segundos bastaron para sugerirle la probabilidad de que se trataba simplemente de notificarle que los dos, Mary y Henry, estarían en Portsmouth aquel mismo día, y para sumirla en un mar de agitación ante la duda sobre lo que debería hacer en tal caso. No obstante, si dos segundos pueden rodeamos de dificul

