CAPÍTULO XXXVIEdmund creía haberse enterado de cuanto Fanny pudiera contar, o dejar entrever, acerca de sus sentimientos, y quedó satisfecho. Como él había supuesto antes, Crawford había procedido con demasiada precipitación, y era preciso dejar que el tiempo se encargara de que ella se familiarizase con la idea, primero, y le resultara después agradable. Tendría que acostumbrarse a considerar que Henry la amaba, y entonces ya no estaría lejos de corresponderle con su afecto. Dio a su padre esta opinión como resultado de la conversación sostenida, y recomendó que nada más le dijera a ella, que no se intentara coaccionarla o persuadirla, sino que se dejara todo a la asiduidad de Crawford y a la reacción natural de su propio espíritu. Sir Thomas prometió que así lo haría. Le pareció justa

