Nunca me había sentido tan asfixiado y más imbécil en mi vida, Alyssandre era el aire de mis pulmones, mi motivo para dormir y despertar, nunca había dudado de mis sentimientos por ella, o su compromiso por nuestra familia, pero ahora, ella se había marchado y podría apostar mi vida a qué ya no estaría accesible para mí. De camino a la salida repase en mi mente una y otra vez como habíamos llegado a ese punto, aún podía sentir su cabello sobre mi torso de aquella mañana que todo se había ido al carajo. Recuerdo haber pensado al despertar lo jodidamente afortunado que era por la familia que había formado. Y realmente eso no había cambiado con la naturaleza de Aly… no, lamentablemente mi rencor y celos recién me dejaba verlo. Todo pudo haber evolucionado en una forma más íntima, pero el renc

