Emma Las manos de Erick sostienen las mías mientras esperamos a su amigo, se puso a pelear como de costumbre, aunque pienso que esta vez tiene la razón completamente. Los agentes policiales deberían brindar apoyo, no complicar la situación. Si hubiera venido sola, me aterraría y no pudiera denunciar a mi agresor. Aunque aterrada ya me encuentro, acuno mi cabeza en su pecho. Sus latidos calmos me brindan paz. Muchas veces somos ignoradas, es lamentable que en pleno siglo XXI aún queden personas con tan poca conciencia, nadie se coloca en los zapatos del otro, la maldad siempre existirá, pero es tan injusto. Ya que la bondad debería reinar en los corazones de todos, es triste desear enfrentar a nuestros agresores y las autoridades competentes, sean tan incompetentes al punto de hacerte sen

