Mischa se levantó y miró de uno a otro mientras esperaba esa disculpa. Anthony fue el primero en hacerlo. —Lo siento profundamente, Mischa, no solo por el dolor que te he causado, sino también por el dolor que causé a Laud... No puedo explicar mis acciones de una manera aceptable que sea satisfactoria para ti, tu loba, los ancianos o la manada... Solo puedo disculparme, lo siento de verdad, no volverá a suceder —declaró con pesar y luego se inclinó ante ella hasta que su cabeza tocó el suelo. Ella no dijo nada en absoluto, porque ¿qué había que decir? Aparte de que no le creía ni siquiera aquí y ahora ante los Ancianos y la manada, no creía que no dejaría su celo desatendido una vez más en favor del celo de Christy. Aunque sí creía que nunca volvería a entrar en su oficina y acusarla de

