Ella entró al baile de emparejamiento con el vestido blanco que Anthony había comprado para ella. Solo unos pocos lobos estaban en el salón de baile. Había llegado temprano para revisar las cosas y asegurarse de que todo estuviera listo. Sintió que Anthony enlazaba una conexión mental con ella 10 minutos antes de la hora de llegada de todos. —¿Ya estás en el salón de baile? —Sí —respondió simplemente. —Deberíamos llegar juntos, no por separado, Mischa, lo sabes —afirmó él. —Tenía cosas que revisar; no es nada inusual que yo esté en este salón de baile antes de que tú entres. ¿Cuál es la preocupación? —preguntó ella de inmediato. —Me hubiera gustado haber sido visto entrando contigo —murmuró Anthony. —¿Para quién? Como los que organizan el baile de emparejamiento, ambos estamos en es

