Aunque él había estado frunciendo el ceño al principio, ahora era un ceño muy profundo e infeliz y Mischa sacudió la cabeza. —Así que, no... No tenerla en esta oficina no aumenta mi carga de trabajo, porque ella hace lo mínimo indispensable en el mejor de los casos. Nunca te importó notarlo, porque el trabajo aún se hace... también estás demasiado ocupado, distraído por ella como para pensar en por qué nunca atiende los deberes de Luna en esta oficina. Él suspiró mientras asimilaba todo lo que ella había dicho, lo sumaba todo y le dejaba ver lo poco que Christy hacía cuando se trataba del funcionamiento real de la manada. —Te lo acabo de explicar todo. Claramente tienes una Luna para satisfacer tus necesidades y otra que solo está aquí para dirigir tu manada —le informó de cómo lo veía

