Estaba imprimiendo todo y poniéndolo en una carpeta para la Dra. Dana Reed. Cuando sonó su teléfono, eran cerca de las 10 de la mañana, y se inclinó y lo levantó; era Nicholas. —Buenos días, Nicholas —lo saludó mientras lo ponía en altavoz para poder moverse y seguir organizando esa carpeta. —Buenos días, Mischa, ¿cómo demonios se cae uno en un cañón conocido dentro de tu manada? —le preguntó Nicholas de inmediato. —Hmm, quién sabe, también era de día —Mischa sacudió la cabeza; tenía una teoría pero no iba a expresarla. —Pensarías que después de dos años de estar allí, ella sabría dónde estaba. Sacudo la cabeza y quiero hacer muchas preguntas pero… lo dejaré pasar; supongo que los accidentes pasan. Mischa se rio suave. Probablemente ya había adivinado lo que había pasado, que no fue u

