.:. CHAPTER THREE .:.
( GEORGE )
-NO TENGO IDEA DE QUIEN ES ESA VIEJA ARPÍA, pero la próxima vez prometo que le voy a partir la cara si la marca no se me va -fue lo primero que dijo Lyra cuando cayó en el suelo de la madriguera.
La rubia levanto la mano y se la llevo a la cara para verificar la cortada que tenía en la mejilla.
-¿Lyra? -preguntó Harry acercándose rápidamente hasta ella- ¿Cual fue la primera canción que me cantaste?
-¡Ayúdame a levantarme, desgraciado! -se quejo sonriendo mientras estiraba su mano en dirección al azabache- Yesterday de The Beatles
-Eres tu -suspiró Harry ayudandola a pararse y tirando de ella en un fuerte abrazo- Estaba asustado por ti, ¿Estas bien, Nix?
Se alejó un poco para comprobar el estado de su novia, hizo una mueca cuando noto la sangre en su mejilla.
-Espero que no deje marca. No quiero quedar como Bill -se burlo y Harry entendió que todo estaba bien.
Si Lyra tenia buen humor, todo estaba bien.
Harry la volvió a abrazar y se separo cuando se dio cuenta que no había visto a Merope. La morocha estaba entre los brazos de Ginny.
-¿Y mi moto? -preguntó Lyra- ¿La dejaron a salvo en la casa de Andrómeda?
El chico suspiró y nego.
-Los mortifagos nos perseguían y nos estrellamos... -susurro- Mataron a Hedwig.
-¡No! -chillo la rubia esperando que Harry dijera que era una broma- ¿Viste quien fue? ¡Voy a meterle mi varita en el medio del...!
-¿Y los demás? -preguntó Merope haciendo que la rubia le prestara atención a Ginny esperando una respuesta.
-Ron y Tonks deberían haber sido los
primeros en regresar, pero se les escapó el traslador, que llegó sin ellos -dijo señalando una lata de aceite oxidada que había en el suelo- Y ése -añadió mostrando una vieja zapatilla de lona- era el traslador de mi padre y Fred, que deberían haber sido los siguientes. Hagrid y Harry eran los terceros, ustedes dos los cuarto y... -consultó su reloj- Si lo han conseguido, George y Lupin deberían llegar dentro de un minuto.
La señora Weasley apareció con una botella de coñac y se la dio a Hagrid. El guardabosques la destapó y bebió un largo sorbo.
-¡Mira, mamá! -gritó Ginny señalando a cierta distancia sin soltar la mano de su mejor amiga.
En la oscuridad había surgido una luz azulada que fue agrandándose y volviéndose más intensa, y entonces aparecieron Lupin y George, girando
sobre sí mismos hasta caer al suelo.
Algo había salido mal porque Remus sujetaba a George, que estaba inconsciente y tenía la cara cubierta de sangre.
Harry solto a su novia y corrió hacia ellos y le cogió las piernas a George. Entre Lupin y él lo llevaron a la casa, pasaron por la cocina y fueron al salón. Una vez allí, lo tumbaron en el sofá.
Cuando la luz de la lámpara le iluminó la cabeza, Ginny sofocó un grito y Lyra notó que a George le faltaba una oreja. Tenía un lado de la cabeza y el cuello empapados de sangre, de un rojo asombrosamente intenso.
Tan pronto la señora Weasley se inclinó sobre su hijo, Lupin agarró Lyra y a Harry, y los arrastró hasta la cocina, donde Hagrid todavía estaba intentando hacer pasar su enorme cuerpo por la puerta trasera.
-¡Eh! -chilló Hagrid, indignado- ¡Suéltalos! ¡Suelta a Nix y a Harry!
Lupin no le hizo caso.
-¿Qué criatura había en el rincón de mi despacho en Hogwarts la primera vez que Harry Potter vino a verme? -preguntó al muchacho zarandeándolo ligeramente ¡Contesta!
-Un... grindylow dentro de un depósito de agua, ¿no?
-¿Que fue lo primero que Lyra Black me dijo luego de saber que el sauce boxeador lo pusieron el mismo año que entre en Hogwarts?
Lyra sonrio.
-Me rei y le pregunté a Harry si podimos jugar con Malfoy.
Lupin se apoyó contra un armario de la cocina.
-¿Se puede saber qué te pasa? -preguntó Hagrid.
-Lo siento, pero tenía que asegurarme-se disculpó Lupin- Nos han traicionado. Voldemort sabía que íbamos a trasladarte esta noche, y las únicas personas capaces de decírselo estaban directamente implicadas en el plan. Podrías haber sido un impostor.
-¿Y yo que? -preguntó la rubia- Ni siquiera tome la poción multijugos.
-Nunca se sabe.
-¿Y a mí por qué no me preguntas nada? -protestó Hagrid en el mismo tono que Lyra.
-Tú eres un semigigante. La poción
multijugos sólo la usan los humanos.
-Ningún m*****o de la Orden puede haberle revelado a Voldemort que iban a trasladarme esta noche -dijo Harry buscando torpemente la mano de ma rubia- Voldemort no me ha alcanzado hasta el final, y eso significa que no sabía a quién tenía que perseguir. Si hubiera estado al corriente del plan, habría sabido desde el principio que yo era quien iba con Hagrid.
-¿Que Voldemort te ha alcanzado? -saltó Lupin al mismo tiempo que Lyra giraba su cabeza para verlo- ¿Qué ha sucedido? ¿Cómo has logrado escapar?
Harry le explicó brevemente que los mortífagos se habían percatado de que él era el Harry auténtico; entonces dejaron de ir tras ellos y debieron de avisar a Voldemort, que apareció cuando Hagrid y él estaban a punto de llegar al refugio de la casa de los Tonks.
-¿Dices que te reconocieron? Pero ¿cómo? ¿Qué has hecho?
-Yo... -dijo- Vi a Stan Shunpike... ya sabes, el revisor del autobús noctámbulo. Traté de desarmarlo en lugar de... porque no sabe lo que hace, seguro. Debe de estar bajo la maldición imperius.
-¡Harry! -exclamó Lupin- ¡Los encantamientos de desarme han pasado a la historia! ¡Esa gente intentaba capturarte y matarte! ¡Si no estás preparado para matar, al menos atúrdelos!
-¿Y luego no me dejas matar a las personas a mi? -se quejo Lyra mirando a su padrino.
-Lyri, sabes que no es lo mismo. Tu...
-Ti iris ini mijir.
-¡No, no es por eso! Lo sabes, no me gustaria que cargaras con el peso de una muerte en tu conciencia.
-Es lo que menos me importa, Lunático. Nací para esto -dijo la rubia- Bueno, no para matar personas exactamente, pero puedo hacerlo.
Y soltando lentamente la mano de Harry, Lyra se fue a ver como estaba George.
La rubia se había quedado apoyada en la puerta, no queriendo molestar.
Con todas las maldiciones que ella y Merope habían esquivado, era una suerte que no estuvieran como George.
Ver a Molly tan preocupada le hizo recordar a sus abuelos, Lyra sabía que sus abuelos iban a estar peor que la mujer cuando se enterarán de que ella se iba con Harry y solo les habia dejado una carta.
Suspiró y se asusto cuando alguien le puso la mano en el hombro.
Harry le sonrio débilmente mientras bajaba su mano y le acariciaba el brazo.
-Hermione esta aqui, ella esta bien.
Lyra asintió.
-Era obvio, nadie puede contra Hermione -sonrio y volvio su vista a George.
-¿Cómo está?
-No puedo hacérsela crecer otra vez, porque se la han arrancado mediante magia oscura. Pero habría podido ser mucho peor... Al menos está vivo -dijo Molly
-Sí -coincidió Harry- Por suerte.
-Me ha parecido oír a alguien más en el patio -dijo Ginny.
-Sí, Hermione y Kingsley -confirmó Harry.
-¡Te demostraré quién soy cuando haya visto a mi hijo, Kingsley! ¡Y ahora te aconsejo que te apartes!
Lyra se hizo a un lado rápidamente cuando vio al señor Weasley acercarse a toda prisa. Fred iba detrás de él y ambos estaban pálidos pero ilesos.
-¿Cómo está?
El señor Weasley se arrodilló junto a su hijo.
George se movió un poco, despertado quizá por la llegada de Fred y su padre.
-¿Cómo te encuentras, Georgie? -susurró su madre.
George se palpó la cabeza con la yema de los dedos.
-Echo de menos mi lenteja -murmuró.
-¿Qué le pasa? -preguntó Fred- ¿Tiene afectado el cerebro?
-Lenteja, oreja... -explicó George abriendo los ojos y mirando a su hermano- ¿No lo pillas, Fred?
Los sollozos de la señora Weasley se
intensificaron, mientras el color volvía al pálido rostro de Fred, que dijo:
-Patético. ¡Patético! Con el amplio abanico de posibilidades que ofrece la palabra «oreja», ¿tú vas y eliges «lenteja»?
Lyra solto una risita.
-Este tipo es increíble. Harry, si me dejas sola un momento, le voy a pedir matrimonio.
-Oh eso me gustaría... -dijo George siguiendole le juego a pesar de su estado.