Los gritos de Regina me tenían con el corazón comprimido, el tipo le había rasgado la camisa y le partió el sujetador, mi amiga seguía poniendo resistencia y en una rasguñó al hombre de bigotes, volvió a darle un golpe con la mano cerrada, la amarró con esposas. —¡Esta maldita es una fiera! —Otro golpe—. Te voy a dar por el culo para que aprendas. —Dios, ¿hasta qué punto llega la maldad e insensibilidad de un ser humano? —Nos pediste que a esta no la golpeáramos, pero no colabora. El tipo se me acercó a besarme y en ese instante sentí unas enormes ganas de vomitar, no me importó lo vomité, la cara, cuello, pecho y de ahí hacía bajo. El tipo por reacción se alejó insultándome horrible, luego me dio una cachetada y me quedó el oído pitando, no pude evitar el grito, se iba a ensañar conmig

