Esperábamos a que llegaran nuestros amigos, como siempre César y yo llegamos a tiempo, al igual los anfitriones. Luego llegó Fernanda con Carlos, los veía felices, al parecer mi amiga había empezado a asimilar lo del bebé y el ser mamá. Alejandro llegó solo, ninguno dijo nada, Sandra seguía extraña. Fernanda, Blanca y yo intercambiamos miradas. —Sandra decidió regresar a Colombia, su madre la necesitaba. El silencio fue general, era cierto que los hijos deben honrar a sus padres, pero una vez te casas eres harina de otro costal, si no estoy mal hasta en la biblia lo dice, creas tu propio nido. Deberás y seguirás amando y ayudando a tus padres, porque debes honrarlos con tu proceder, con la crianza que te dieron, acompañándolos sin que interfieran en tu relación. Sandra estaba dejando en

