Había llegado el día que definiría si seguía o no como soldado. Aún nos faltaba aprender muchas cosas, se podía decir que es muy cierto lo que decían los de alto rango y es que somos todavía unos pollitos bajo las alas de su madre. Uno por uno era llamado para hacerse el chequeo médico. Han decidido que empezáramos con este examen, pues según nuestros detrás superiores, así podían ir descartando personas para que no presentarán el examen teórico y el práctico. Además, de que cada uno debe enfrentarse a su primera misión y no sabíamos de qué se trataría. —Soldado Mejía, su turno. —Sí, señora. —Quítate la ropa y los zapatos, haremos una valoración completa, así que colócate esa bata que está colgada en la pared del lado derecho. —Sí, señora. Hago lo que me indican y dejo mi ropa muy bi

