—Bastardo... Frunzo el ceño tras recordar cómo había llamado a mi bebé, no pude evitar llevar mis manos a mi vientre. Aún no me podía hacer a la idea de que pronto sería mamá, no era algo que estaba en mis planes. No tuve ese amor maternal por mucho tiempo, mi madre no pudo estar para enseñarme muchas cosas como, por ejemplo, sobre mi primera menstruación o contarle sobre el primer chico que me ha gustado, ese tipo de cosas. Nunca las hablé con nadie, todo lo he aprendido sola. Toc... toc... —Adelante. Me siento en la cama y Doris entra con cuidado. Cierra la puerta y se sienta a mi lado. Parecía nerviosa, como si quisiera confesar algo, pero no podía. Es como si algo la retuviera de la nada. —¿Qué sucede? —Yo... me enteré de lo que pasó con tu padre, lo siento mucho. —Está bien, no

