Desperté por los rayos de sol que se colaban por la ventana y daban directo a mi rostro, cielos, no cerré bien la cortina . Di media vuelta en la cama, buscando la comodidad y mi brazo chocó contra un cuerpo, el cual me tenía abrazada por la cintura, abrí mis ojos con cuidado de no quedarme ciega por la luz del sol y una sonrisa adornó mi rostro al encontrarme con el perfecto y relajado rostro de Aaron, estaba durmiendo como un bebé, cerré mis ojos para volver a conciliar mi sueño, pero los volví a abrir sin ningún cuidado al caer en cuenta que estaba en la misma cama que mi vecino . Mierda. Mi mente aún seguía durmiendo, pues por poco no recuerdo que anoche se quedó a dormir, pero eso no era lo que me preocupaba, sino que se supone que ya debería estar en su casa y no aquí acostado a

