Hace más de media hora me había despertado y sinceramente no quería levantarme de la comodidad de mi cama, el sol daba directo a mi rostro, pero por primera vez en la vida, no me molestaba la luz de la mañana. La sonrisa no se borraba de mi rostro ni por un segundo, la razón de ello se encontraba cruzando la calle, en aquella casa enorme. Los recuerdos de lo que hicimos en la noche me tenían suspirando, aún no me creía todo lo que pasó. Habían pasado unas cuantas horas desde que Aaron me dejó en la casa y aún sentía sus caricias en mi cuerpo como si estuviera aquí en este momento, recordaba sus besos en cualquier parte de mi cuerpo haciéndome estremecer, volviéndome loca por él y todo lo que me hacía sentir, recordaba con exactitud como me hizo suya en aquel sofá que fue testigo de la

