Edward se encontraba en su oficina trabajando en infinidad de tareas cuando recibió una visita inesperada. —Adelante —permitió cuando tocaron a su puerta. Había tenido su atención puesta en los documentos que leía cuando un hombre entró a la habitación. Al alzar el rostro y descubrir que se trataba de su sobrino Lionel apretó el ceño con recelo. —¿Necesitas algo? —preguntó con desagrado, antes de sumergirse de nuevo en la revisión de los papeles. —Vengo a traerte los informes que me pediste. Edward se impactó. Aún no se había cumplido el tiempo que le había concedido para realizar aquel trabajo y sin embargo, ya lo tenía listo. —Aquí están —dijo Lionel—, los resultados estratégicos y fiscales de cada uno de los prospectos a socios que tenemos, más un análisis de la reputación social

