Capítulo 30. ¿Y luego qué?

1338 Words

Madison llegó a la mansión con los nervios alterados, aquel día había sido bastante difícil en el trabajo. Anhelaba una ducha caliente y un masaje en los pies. Sí, eso último le gustaría mucho. Sobre todo, si era aplicado por las manos firmes, grandes y cálidas de su esposo. Al entrar la recibió Jim. —Señora, bienvenida. Dejaron algo para usted. —¿Qué? —preguntó interesada. —Ese ramo de flores. Madison arqueó las cejas al ver el enorme ramo de rosas rosas y rosadas que había dejado en un costado de la recepción y medía más que ella. Tenía un oso de peluche blanco en el centro, que en el pecho mostraba un corazón de satén donde habían bordado la frase «Te extraño». Apretó el ceño, confusa, y algo recelosa. Le resultó muy cursi. —¿Quién envió eso? ¿Edward? —preguntó sin atreverse a

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD