La cena estuvo acompañada de mucha conversación, regaños y decenas de carcajadas. A Edward le encantaba compartir con los Gallagham, porque con ellos todo lo sentía muy natural, nada forzado. Además, le gustaba conocer más facetas de Madison. Con su familia ella parecía otra persona, más abierta, despreocupada y hasta un poco infantil. Le gustaba que la mimaran, algo que él estaba dispuesto a hacer en exceso, y era en extremo celosa con lo que sentía de su entera propiedad. Él ya le pertenecía en cuerpo, corazón y pensamientos, solo esperaba que ella lo entendiera. —¡Hora del postre! —anunció Megan llevando una bandeja con una torta que tenía muy excelente presentación. Se trataba de una torta fría hecha con galletas y crema de vainilla, cubierta con almendras trituradas, trozos de dur

